11.4.15

¿Qué es lo que NO te debe importar de 50 Sombras de Grey?



Yo puedo resistirlo todo en esta vida salvo la pesadez y admito que este tema es la pesadez hecho fenómeno. Fenómeno literario, fenómeno de masas, fenómeno mundial, lo que sea, pero el caso es que creo que solo hay un señor ermitaño malayo que no ha oído hablar de 50 Sombras de Grey, ya sea el libro o la película, y vive mejor que todos nosotros comiendo castañas y hablando con Dios. He discutido mucho con mucha gente sobre esta historia, pero nunca he tenido la oportunidad de contar lo verdaderamente importante todo junto, como para quedarme a gusto. Así que vamos a ello y terminemos ya con esta tensión insoportable.


Veréis, cuando uno critica las cosas sin saber qué es lo criticable no solo queda como un idiota, sino que convence a los demás de lo contrario. Hay mucha gente que está criticando esta novela sin darse cuenta de qué es lo verdaderamente grave de que haya gente que está pagando por el concepto que vende. Quiero decir, hay cosas que están mal en esta historia, pero que también lo están en muchas otras.

Si criticas una menudez sobre una idea, corres el riesgo de dejar pasar lo que es peligroso. Y 50 Sombras de Grey tiene algo terrible que la sociedad no puede permitir que se le pase. Precisamente, por eso mismo he querido enfocar este artículo de una manera que no se ha empleado antes: ¿qué es lo que no debe importarnos de 50 Sombras de Grey?



No debe importarnos la forma pésima en la que está redactado

Cuando una persona lee mucho se da cuenta de que el hecho de que un editor apueste por una novela, no la hace buena. Una editorial es un negocio que tiene que salir rentable y la literatura es un mercado que, a día de hoy, no da grandes beneficios. Por eso un editor que descubre un filón como este no va a dudar en publicarlo con la tapa bien dura y en ediciones especiales porque sabe que lo van a comprar. 
Toda aquella persona que tiene como afición la literatura se ha topado con historias mediocres, pésimas y con una mala redacción que aparecen en una librería como el libro más digno del mundo. No todo en el arte es bueno y esto es así. Por eso no hay que darle mayor importancia a que 50 Sombras de Grey esté redactado como la mierda: porque a nadie le hace daño.


eheh. eheheh. ehehehehehehe xddddd




No debe importarnos cómo muestre el BDSM

Comprendo que las personas que lleven a cabo estas prácticas sexuales estén molestos por la mala imagen -de perturbado, para ser concretos- que da el libro de la forma en la que ellos han elegido vivir su sexualidad. Cada cual hace en la cama lo que quiere con quien quiere. Lo que ocurre es que esta mala prensa tampoco es lo importante a la hora de criticar el libro.

Lamentablemente, a día de hoy, seguimos sometidos a muchas presiones con respecto a algo tan privado y personal como el sexo. A nadie le debería importar con quien trisca o deja de triscar cada cual, pero nos encontramos con que hay gente tan aburrida que ha decidido que esto le importa. Y mucho. Lo que la mayoría no entienda será tachado de raro y lo que es raro, por lo general, es rechazado. Yo no practico el BDSM y no es nada que me llame la atención, pero estoy segura de que antes de 50 Sombras de Grey, este estilo de vida -o forma de vivir la sexualidad- era muy criticada por aquellos que no la comprendían. 

Todos sabemos que la crítica va a llegar de cualquier forma. Todos sabemos que habrá gente que no estará de acuerdo con lo que nosotros decidamos para nuestra vida. Y, si tenemos un mínimo de madurez, no va a importarnos lo más mínimo. 

Este punto es doble; hay practicantes de BDSM que se quejan de la ingente cantidad de niñas - en su mayoría este libro ha hecho más mella en el género femenino- que ahora se proclaman como sumisas. Lo más probable es que estas niñas les pidan a sus novios un azote de vez en cuando, pero que se acobarden ante una práctica seria de BDSM. Quizás lleguen a experimentar algo, pero lo más probable es que lo dejen. Van a ser como ese amigo que de un día para otro se proclama como cinéfilo, que repite constantemente lo mucho que le gusta el cine pero que no ha visto ni uno de los grandes clásicos o que los ha visto, pero te demuestra que no los ha entendido. 

En cualquiera de los casos, esto no afecta lo más mínimo a los practicantes de BDSM, que seguirán con la vida que ellos han escogido, como debe ser. 



Solo quiero que tu vida esté supeditada a mi y a mis apetencias en todo momento,
¿¡ahora resulta que eso es mucho pedir!?



Estas son las cosas que critica la mayoría sobre 50 Sombras de Grey y que no son un problema. No uno grave, no uno que perjudique a nadie. Sin embargo, hay un motivo que me parece más que suficiente para considerar 50 Sombras de Grey como algo peligroso y esto es el mensaje que envía.

Nos encontramos con la historia de una muchacha débil, cándida y con poca seguridad en si misma que se rinde a las exigencias de un hombre solo porque este es guapo y poderoso. Un hombre que en todo momento la presiona para hacer cosas a las que se ha negado -ya que ella no firma el contrato de sumisión que él le pide en ningún momento, por lo que manifiesta que NO QUIERE realizar estas prácticas-. Y no pasa nada porque, bueno, él es rico, tiene dinero y el amor lo cambiará y dejará de hacer “cosas raras”.

No importa que una mujer hecha y derecha -con sus decisiones tomadas, con su experiencia, con su vida- moje las bragas con esta novela. No hay riesgo ninguno si Paqui, de 49 años, le pide a su marido Manolo que le ate las manos, se calce un corsé o le pida unos azotes. No hay hipocresía ninguna en que Elvira, de 30 años, se ponga a tono con Christian Grey y que luego sea una mujer segura de si misma, con su trabajo y que esté más pendiente de su vida laboral que de tener un novio. No elegimos lo que nos excita y, mientras no hagamos daño a nadie más, no tenemos por qué avergonzarnos de ello.

El problema viene cuando este mensaje no llega a una mujer, sino a una niña. Una chica que acabe de dejar la niñez, que recién entre en la adolescencia y que no tenga experiencia en el amor. Una muchacha que considera amor verdadero aquel que vende Disney, el que “lo soluciona todo” y que “termina con todos los problemas”. Es normal que ella crea que el verdadero amor es eso, que es bonito y que es poéticamente trágico. Pero todos, absolutamente todos, sabemos que poco tiene que ver lo que aparece en la película con la realidad. Que no existen ni hombres ni mujeres perfectas, ni almas gemelas, sino personas que, con sus defectos y virtudes, se complementan y enriquecen unos a otros. 


Tampoco penséis que en le cine vais a ver algo más explícito que este culo, ¿eh?


Esa chica se va a enamorar del malote del colegio y lo va a hacer de forma natural porque a todos nos atrae lo que no conocemos. Pero entonces, esa muchacha va a leer 50 Sombras de Grey y de verdad va a pensar que ese chico tan malo, con moto y piercing, va a tratarla mal porque de verdad le gusta. Esa chica pensará que es normal que en el amor haya desprecio y que no va a importar que él la presione para hacer lo que ella no quiere hacer, o que la deje en ridículo, o que la ningunee. Ella pensará que tiene que aguantar eso, porque en algún momento mágicamente él cambiará, se dará cuenta de que “no debe temer al amor” y será bueno y todo habrá merecido la pena. 

El problema es que eso no ocurre. El problema es que nadie debe pensar que merece un desprecio y, mucho menos, debe llamar a eso amor. Pero ella lo creerá, lo creerá porque existe material como 50 Sombras de Grey.

El amor no cambia a las personas, las personas cambian solas. Alguien que te humilla, alguien que no te respeta, alguien que te controla y coarta tu libertad no te quiere, te digan lo que te digan y te lo vendan como te lo vendan. La mujer de 50 años, la mujer de 30 años que lea este libro, que vea esta película, va a entender que es una ficción, como no deja de serlo el porno. Pero la niña que no sabe de relaciones interpersonales va a ver aquí una realidad a la que aspirar. 

Muchas tendrán la suerte de que se les pasará la bobada, que llorarán mucho cuando el malote les rompa el corazón pero luego aprenderán de ese error que no abarcará más de 4 meses. Muchas tendrán la suerte de encontrarse con un chico que se comporta como un idiota porque está en la adolescencia, que a él también le toca, pero madurará como todos lo hacemos -y no gracias al amor- y no le interesará ser el más chungo del barrio. 

Pero -y aquí está el problema- las habrá que pasen su vida con este concepto erróneo del amor. Las habrá que se meterán en relaciones tóxicas que no les harán más que daño. Que dejarán que personas despreciables determinan lo que ellas valen. Y, lamentablemente, muchas no se darán cuenta a tiempo. 

50 Sombras de Grey no es la única novela que refleja estos valores. Nos encontramos con una Bella Swan que en Crepúsculo se lanza por un acantilado porque el amor de su vida se ha ido, una protagonista incapaz de tomar una decisión por si misma en toda la trilogía. Nos encontramos a una Baby, en A Tres Metros Sobre el Cielo, que se deja mangonear porque el pobre H “ha sufrido mucho en la vida y, claro, por eso es tan malo pero seguro que cambia todo por ella”. La única diferencia es que 50 Sombras de Grey ha mostrado de forma explícita lo que toda la sociedad quiere ignorar: que se está ofreciendo un papel totalmente machista de la mujer en un siglo en el que la violencia machista debería estar erradicada y que este mensaje lo están comprando los más jóvenes, aquellos que no deberían haber interiorizado unos roles rancios propios de nuestras abuelas. 

Esto es lo terrible de 50 Sombras de Grey: que existe un público que va a comprar la novela y a leer la historia, un público incapaz de comprender -por su juventud, en la mayoría de las cosas- que esto no es lo que quieran para su vida, que el amor no cambia a nadie y que aquel que te maltrata -ya sea de forma física o psicológica- va a hacerlo siempre. 

Deberíamos tener muchísimo miedo. 



Dosis de realidad





8 comentarios:

Anónimo dijo...

Esto es una crítica en forma de diálogo que una autora de internet le hace a 5SDG:

- Mira, sé lo que es un tío obsesivo porque lo he vivido en mis carnes. Conozco a amigas que lo han pasado muy mal con esa clase de comportamientos y, ahora, me indigna que las mujeres lo aplaudan.
- Supongo que simplemente lo ven como un libro, una ficción y nada más. Que alguien lea “El Señor de los Anillos” no quiere decir que vaya a salir a matar orcos.- sonreí con suficiencia, mientras Carmen me devolvía el gesto.
- Ya lo sé, pero eso no evita que me indigne. Te explico mi razonamiento.- dijo la chica mientras entrelazaba los dedos de sus manos como si fuera a emitir un juicio de valor.- Parece que el gilipollas ese es el príncipe azul con el que todas soñamos. Un hombre atento, pasional, atractivo y, por supuesto, rico. Un hombre dispuesto a salvarnos de la horrible rutina en la que nos hemos envuelto. Solo que más que atento es un poco controlador. Y, más que pasional, es obsesivo. Pero sigue siendo rico, ¿no?
- Visto de esa forma…- me encogí de hombros, divertida de asistir a una de las lecciones de “brutal sinceridad”
- Por lo visto, un hombre tan controlador que sería capaz de hacer que nos despidieran para meternos en su empresa y poder vigilarnos de cerca, que es lo que nos gusta a nosotras, ¿verdad? – decía con sarcasmo, cada vez más alterada.- A ver, en su empresa nos metería en un alto cargo, y es evidente que una pobre chica como nosotras solas, no íbamos a poder llegar tan alto, así que no está mal.
- La verdad que eso no tiene nada de morboso.- sonreí sorprendida por los argumentos de Carmen.
- Espera, hay más… - decía mientras buscaba algo en su teléfono móvil.- El perfil que buscamos es el de un hombre que se enamora de nosotras por parecer sumisas. Fantástico. Un tío que elija nuestra ropa, nuestro trabajo, nuestro horario y el anticonceptivo que usamos. Lo que más me jode es que los hombres ven esto como una chorrada y son las mujeres las que aplauden con el chicha ante este comportamiento patológico. Él nos hablará de nada de su vida porque no lo entenderíamos; nosotras nos tenemos que dedicar a estar buenísimas, y totalmente disponibles para cuando nuestro maromo decida atarnos y liberar tensiones un rato.
- Joder, dicho así parece un ogro.- dijo frunciendo el ceño, aunque no estaba del todo de acuerdo con ella.
- Escucha esto, encontré una selección de frases del libro, vas a alucinar- dijo mientras seguía buscando algo en su smartphone.- ¡Aquí está! “Me está costando una barbaridad no follarte encima del capó de este coche ahora mismo, para demostrarte que eres mía y que, si quiero comprarte un puto coche, te compro un puto coche”
Tenía razón Carmen en que alucinaría escuchando esa barbaridad; yo siempre había sido muy independiente con las parejas que había tenido, y ya me sentía ninguneada si se empeñaba en pagar todos los gastos de una cita o me colmaban de regalos. Sí, lo sé, para muchas chicas seré gilipollas.
- Aún hay más… “Quiero que, cada vez que te muevas mañana, recuerdes que he estado dentro de ti. Sólo yo, eres mía” ¡Ohhh! ¡Ésta es mi favorita!- decía la despampanante chica con una falsa sonrisa.- “No te masturbes, quiero que te sientas frustrada. Así es como yo me siento cuando no me cuentas las cosas, cuando me niegas lo que es mío” ¿Perdona, chico? ¿Tú me vas a decir cuándo puedo hacerme una paja o no?

Lucía Simonelle dijo...

No quiero sonar borde, pero no entiendo por qué me pones una crítica de otra persona en lugar de comentar refiriéndote a la mía, más cuando esa autora ha abordado los mismos puntos que he abordado yo. Es como si pinto un cuadro con tonos azules y me respondes poniendo otro cuadro con tonos azules.

Elena Gallardo dijo...

Muy bueno Lucía.
Justamente el viernes me dijo una amiga que 50 sombras Grey no tenía nada malo.
Y yo le contesté: "¿No te das cuenta del mensaje que manda? Es totalmente dañino."

Saludos y buen día :)

Lucía Simonelle dijo...

Me alegro de que estés de acuerdo, Elena. Creo que el verdadero problema reside precisamente en el mensaje que manda a un sector de la población que no está preparado para diferenciar la realidad de la fantasía.

Anónimo dijo...

Este artículo vale litros de petróleo.

Lucía Simonelle dijo...

Que cosas más preciosas me decís.

Vicky T dijo...

Me ha encantado, y creo que esto que has escrito es algo que se debe leer. Muy bueno y muchas gracias por decir estas cosas.

Borch dijo...

Olé!
Donde puede uno encontrarte para hacerte un altar?
Felicidades por tener tanta sensatez