17.5.16

De qué hablas cuando hablas de salud


¿Qué es salud?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es salud? ¿Y tú me lo preguntas?
Salud... eres tú.





A la gente le interesa tu salud. Lo dice internet así que es verdad. O sea, tengo twitter y veo que ahí la gente le dice a otra gente cosas por su salud y para que estén sanotes y sean felices y vivan muchos años. A ver, imagino que es como cuando te lo dice tu madre, solo que es gente desconocida que no te quiere. Vamos, gente a la que le deberías dar igual. 

Es gente que normalmente no te ha hablado nunca ni te ha visto nunca. O que sí te ha visto, en tu instagram o en tu twitter y te recomienda, no sé, perder peso. Bueno, no sé no; sí, te recomienda perder peso. Ese es el tipo de salud que le interesa, porque no te menciona nada sobre beber alcohol o fumar o beber coca cola o no sé, algo así. 

Es curioso porque tampoco te han preguntado sobre tus análisis ni sobre tu estilo de vida concreto, ni si padeces algún tipo de enfermedad que te hace estar gordo o delgado o qué. Ellos ven una foto y te aconsejan cosas que tú no has preguntado. 

No siempre son hirientes. De hecho, esa gente suele ser amable e ir con buena intención. Lo que pasa es que la buena intención no se traduce siempre en buenas acciones, ni en buenas maneras y, cuando respondes se ofenden porque de verdad que no lo hacen pensando en herirte y consideran que deberías agradecer su interés. O eso dicen.

Esta no soy yo porque los análisis me han dado intolerancia a las patatas pero ojalá serlo.



¿De qué hablas -realmente- cuando hablas de salud?

Cuando uno es médico, psicólogo, nutricionista o cualquier cosa relacionada con la salud lo primero que le enseñan es que un primer vistazo no hace un diagnóstico y, por tanto, no hace un tratamiento. Te mandan análisis, hablan contigo y te conocen para determinar qué ocurre y qué es lo mejor para tratarte. Un buen profesional -lamentablemente y como en todo, no todo el mundo lo es- se toma la molestia de querer saber qué ocurre para intentar dar el tratamiento más efectivo. 

Cuando uno es mal profesional o imbécil considera que un primer vistazo es suficiente para emitir un diagnóstico y lo emite, vaya, porque puede. Y aconseja. Aconseja a alguien que adelgace o puede ser más osado e incluso especificar qué es lo que debe o no debe comer. Lo hace ahí, porque te sale del hornito, porque seguro que el otro quiere saberlo. Seguro que necesita un consejo aunque no te lo haya pedido. 

Cuando cuestionas la alimentación de alguien en base a una imagen estás cuestionando su vida entera, porque "algo debe de estar haciendo mal" y no se da cuenta. No se da cuenta de que sería más feliz estando delgado -o siendo de la manera que tú consideras- y aquí estás tú para iluminarle porque sabes hacer las cosas bien. Mientras que ella, o él, no. Es inepto, es tonto, es incapaz de ver lo bueno para si mismo.

Cuando hablas de salud estás hablando de eso, de lo inepto que ES (no te parece, sino que es) alguien. No te paras a preguntar qué come, ni si padece una enfermedad, ni si fuma o bebe, ni por el resultado de sus análisis (que es lo que determina si está bien o mal, realmente). Te paras a aconsejar  sobre algo que no te han preguntado porque consideras que tú sabes qué hacer mejor que esa persona.


La Universidad de Helechosilla de los Montes confirma que la gente delgada no va al McDonald.


No sé si os dais cuenta de lo loquísimo que es eso; que tú te aproximes a un desconocido y le digas que tú sabes hacerlo mejor. ¡Que a lo mejor lo haces! En serio, a lo mejor tu dieta es más equilibrada y sabes cómo cuidarte mejor. Pero es que a ti no te interesa averiguarlo, te interesa decirle a alguien qué es lo que debe hacer. 

Es un ejercicio de ego un tanto molesto. Es como si alguien se te acerca y te dice que qué enfermedad tienes para que tengas ese desastre de cara, con esa nariz desorbitada. 

A ti no te interesa la salud de las personas que no conoces. De hecho, no paras a decirle a la gente que fuma en la puerta de un bar que deje de hacerlo, ¿te imaginas la situación? Probablemente te mandarían a la mierda porque ya saben que el tabaco es malo, pero deciden fumar. Igual que el que se pasa de copas sabe que el alcohol no te reporta nada bueno. 

Lo sorprendente es que no solemos atrevernos a decirle a un desconocido que no fume o que no beba porque no consideramos que sea algo de nuestra incumbencia. Incluso puede que fumemos y bebamos, dos cosas que no tienen nada bueno para la salud. En ese caso piensas que tu salud no debe ser asunto de nadie.


Nada justifica esta foto pero es que me ha dado mucha grima


Pero no toda persona gorda u obesa lo es por comer mal, hay montones de factores que se traducen en eso. Lo que pasa es que no deberían importarte cuales sean. Igual que hay personas delgadas que comen muy mal, pero no se te ocurre decirles nada. En serio: ni aunque se harte a donuts, ni aunque solo se alimente de panceta. Simplemente no es cosa tuya. 

Volvemos a lo mismo; cuando hablas de salud no hablas de salud. Cuando dices hablar de salud no te has molestado en preguntar nada a esa persona, simplemente has soltado un dardo que lleva implícito un mensaje tan claro como que su blanco no sabe controlar su vida, que necesita que alguien le aconseje y te has excusado en su peso porque es lo que tenías más a mano. Es un ejercicio de ego que quieres disfrazar de otra cosa porque necesitas una excusa para ser invasivo sobre aspectos que todos sabemos -incluso tú- que no te afectan y que, por tanto, no son cosa tuya. 


De esto es de lo que hablas cuando hablas de salud. Lo triste es que sea yo la que tiene que decírtelo. 













No hay comentarios: