28.9.16

He leído El síndrome E y me he puesto muy triste



He leído El síndrome E, de Franck Thilliez, y me ha gustado y me ha puesto un poco triste. Lo ha hecho a partes iguales y eso me ha parecido curioso, porque es un libro de "acción" más que de reflexión, pero también es verdad que últimamente la novela negra que leo tiene un deje muy melancólico y muy tristón que, personalmente, me gusta bastante. Supongo que a otros no, porque es una realidad que soy una persona de gustos bastante dramáticos y catastróficos. 

La historia comienza con un film antiguo, una de esas bobinas que ya solo pertenecen a los coleccionistas y a los románticos del cine y que tiene aparentemente el poder de dejar ciego a aquel que la ve. "Aquel que la ve" en este caso, fue un aficionado al cine que, presa del pánico, se puso en contacto con Lucie Henebelle, teniente de la policía de Lille, madre de dos hijas y mujer ocupada y estresada en general. Pese a que está de vacaciones, Henebelle no puede evitar investigar el asunto y visionar la cinta.

A más de 300 kilómetros el comisario Franck Sharko se encarga -contra su voluntad- de un caso extraño que trae a la policía de cabeza; cinco cuerpos han aparecido enterrados a dos metros bajo tierra. La cabeza abierta, las manos amputadas, dientes, ojos y cerebro extraídos: no hay forma de identificarlos. 


No juzgo un libro por su portada, pero si esta me llama la atención es probable que me anime a leerlo. 


Es la propia Henebelle la que, por pura casualidad, contacta con una voz misteriosa que la pone sobreaviso; ambos casos están relacionados y la clave para resolverlos está al otro lado del océano, en Canada. Ambos investigadores, pese a las reticencias de él, se ponen en marcha en investigaciones paralelas. 

Es la primera vez que leo algo de Thilliez y he de decir que no me ha desagradado. Tiene una forma de narrar clara y concisa, aunque creo que en determinados puntos se excede con los detalles en las descripciones que ahogan un poco la visión del lector. Esto me ha llegado a parecer un poco aburrido a veces. También es cierto que a mi lo que me da la vida dentro de una novela son los diálogos, así que cuantos más mejor y este no es el caso. 

Tampoco he logrado conectar con los personajes. Bueno, miento; no he logrado conectar con Sharko. Se trata de un hombre torturado por un pasado dramático del que no puedo evitar pensar que, o no he sabido captar su magnetismo, o simplemente me han faltado datos para hacerlo. Se le ha presentado en todo momento como la figura más interesante y sorprendente de la historia pero no he logrado encontrar un solo giro que me sorprenda de él. Cierto es que ha tenido un par de bromas y situaciones que me han hecho sonreír por su peculiaridad, pero nada más. Ni me ha contagiado su tristeza de forma personal ni le he cogido especial cariño. Vamos, que me ha parecido un poco cansalmas este señor, un poquito pesado con toda su desdicha.

Franck Thilliez sobre fondo sórdido


Henebelle es otra cosa. Me ha parecido la verdadera protagonista y la verdadera clave de la obra. Son sus ganas de hacer bien su trabajo lo que pone en marcha la investigación y sus dudas y reflexiones internas (desde su relación con sus hijas, pasando por la soledad que siente hasta su forma de abordar las situaciones de riesgo) las he comprendido a la perfección. Considero que este ha sido el gran error; Thilliez puso toda la carne en el asador con Sharko y dejó en un papel más sumiso a Henebelle, cuando es ella el motor de todo el proceso. 

El síndrome E tiene una atmósfera muy triste y sórdida. Más triste que sórdida en realidad. Como una tristeza densa y de desesperación que te da a entender que los protagonistas están incómodos en todo momento. No sé si eso es bueno o es malo, me ocurre mucho también con las novelas de Murakami, que me dejan muy así, un poco mustia. A veces me asfixia un poco y creo que es algo que puede no atraer a la mayoría. 

Y a estas alturas, ávido internauta, te estarás preguntando qué es lo que me ha gustado del libro si no paro de poner pegas. Bueno, paciencia. Déjame contarte las cosas como a mi me de la gana y como manda mi naturaleza pesimista. 

Me ha gustado la trama. Es más, me ha APASIONADO la trama. Quizás por el trasfondo científico y porque la novela policiaca es mi rollo, pero el caso es que las idas y venidas de la investigación y sobre todo su conclusión -y con ello el descubrimiento del Síndrome E- me han parecido muy bien hiladas y, sobre todo, dinámica, que es algo que aprecio mucho en un libro de este tipo. 


También hay algo muy curioso y son los datos históricos sobre el cine, sobre todo relacionados con la técnica; las imágenes subliminales, las primeras películas pornográficas, la superposición de imágenes o gestos tan curiosos como el uso de los proyectores antiguos... No soy una cinéfila experimentada y todo este mundillo me ha resultado muy interesante. 





En resumen, prendas...

¿Me ha gustado El síndrome E? Sí, y me ha resultado una lectura entretenida y que engancha. Es un autor con experiencia en el género y especialista en hilar distintos puntos de partida y conectarlos para crear un todo. 

¿A quién se la recomendaría? A los amantes de la novela negra, por descontado. A los amantes del cine, como anzuelo. A aquellos que disfruten de las "historias puzzle" que solo entiendes del todo a medida que avanza la trama. En general, creo que es una historia apta para cualquiera, ya que no presenta ninguna fórmula novedosa y se ciñe a lo que ya hay. 

No lo abras si... si prefieres la narrativa ligera y no te gusta darle oportunidades a las descripciones amplias, frecuentes y un poco pesadas. Tampoco si no puedes con los protagonistas pejigueras, porque anda que no lloriquean el uno y la otra cada dos por tres. 








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