2.3.17

El autobús tránsfobo: la verdad es que no nos gustan los niños humanos



No nos gustan los niños humanos y esto es un hecho. No sé si nos gustan más o menos que los niños de otras especies porque lo cierto es que no nos gustan nada las otras especies y por eso no las respetamos. Pero el caso es que, dentro de nuestra especie humana, hay sectores que nos gustan más o menos y uno de esos sectores son los niños. 

Nos gusta el sentido teórico de los niños; criaturas llenas de luz y bondad que viven lejos del pecado, que actúan siempre de forma sincera y que tienen un gran corazón ya que a la sociedad no le ha dado tiempo de agarrarlo y aplastarlo. Los ponemos ahí, como alejados de nosotros, y esto dicen algunos que responde a nuestra intención de no manchar su pura existencia pero yo no lo creo. Yo creo que no nos gustan los niños humanos y todo lo que significan.

Los apartamos porque los niños teóricos son buenos siempre y no hacen mal a nadie y, por tanto, tampoco lo pasan mal. Así no tenemos que preocuparnos por ellos y es que, joder, ya tenemos muchos asuntos de los que preocuparnos. 

Los niños teóricos no se mueren. No enferman y no sufren y por eso no hace falta una legislación para regular procesos, por ejemplo, como la eutanasia. Porque no tendrán que esperar la muerte en un hospital, claro, no padecen nada incurable. 

Los niños teóricos son buenos. No se meten con otros niños porque no existe maldad en ellos y no disfrutan con el sufrimiento ajeno. Por eso los docentes, padres y demás responsables pueden ignorar esas pequeñas broncas que surgen entre ellos porque, ya se sabe, son "cosas de niños". No hace falta un protocolo que ayude a atajar y cortar de raíz el acoso porque los niños no lo sufren. 

Los niños teóricos vienen al mundo como si de una revista se tratara: tienen largos cabellos rubios y rizados (en el caso de ellas) y tienen las rodillas peladas de jugar al fútbol (en el caso de ellos). No entra en nuestro sistema un espacio en el que enseñarles que quizás se sientan diferentes y que no pasa nada por serlo, que se les apoyará y que si se sienten mal, deben compartirlo. 


Los niños teóricos quieren vivir. No les pasa nada malo nunca así que, ¿por qué no iban a querer hacerlo? Qué locura. 

No nos gustan los niños humanos. Si nos gustaran, buscaríamos soluciones a sus problemas pero la realidad es que con la excusa de "preservar la infancia" no solo no les damos las herramientas para que aprendan a vivir, sino que, además, ninguneamos todas las experiencias que viven y que les hacen sentir mal. 

No es el caso. 



Había una vez un autobús...

que creía que si lanzaba un mensaje sencillo los problemas complicados de los niños iban a desaparecer. Que si esas pobres cabecitas veían limitada su existencia tendrían menos problemas. A los que lo conducían no les importaban cifras como los 35 años de edad media que viven las personas transgénero y pensaban que si dejamos de hablar a los niños de estas realidades no las vivirán.

Cuando Hazte Oir habla de que los niños tienen pene y las niñas vulva, ¿cómo se sienten aquellos niños y niñas que no son capaces de aceptar eso, que sienten que no son como deberían? Aún peor, ¿cómo se sienten cuando los niños que sí tienen pene y las niñas que sí tienen vulva les rechazan, les acosan? 

Las personas transgénero no mueren por su condición, mueren porque la sociedad les mata, les rechaza y les ningunea. Su opción nunca es la fácil y su vida es una lucha constante contra la ignorancia de gente como la que conduce ese autobús, gente que, al parecer, tiene algo que decir a todas esas personas que sufren: que son un problema y que deben desaparecer.

Juzgad vosotros mismos si hay algo que justifique empujar al suicidio a alguien.



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