8.3.17

la manada no abandona a la loba herida


Estábamos muy cansadas
de soportar los cuchillos
que ellos llamaban halagos
cada vez que salíamos a la calle.

Estábamos muy cansadas
de que nuestro "no"
valiera siempre menos
que sus ganas inflamadas. 

Estábamos muy cansadas
de que "él nos quisiera"
y por eso nos encerraba
por eso nos ataba
por eso nos pegaba.

Estábamos muy cansadas 
de que nuestro cuerpo fuera mercancía,
de que las calles fueran peligrosas, 
de que el miedo
fuera el idioma universal de todas las mujeres.
De todas las hermanas. 

Estábamos muy cansadas de la sangre,
de la obligación,
de la condena que supone a veces
haber nacido con un coño
del que, paradójicamente, 
nace siempre toda vida. 

Un día empezamos a responder con aullidos
a todo lo que "no nos costaba nada". 
Un aullido cada vez que nos pedían
que mutiláramos nuestro cuerpo
un aullido cada vez que nos pedían
comportarnos "como señoritas"
un aullido cada vez que nos pusieron precio.

Y de esa llamada brotó una respuesta
que latía de un lado a otro;
cruzaba el mundo.
Saltaba la chispa. 
Somos tantísimas, 
somos tantísimas...

Ahora nuestras manos son armas,
ahora nuestras voces son elección,
ahora nuestro miedo se ha convertido en espinas
ahora es cuando somos legión.

Tened cuidado,
no hay más mensaje;
tened miedo aquellos que nos queréis atadas.
tened miedo aquellos que nos queréis escondidas.
tened miedo aquellos que nos queréis atadas. 
Estáis en peligro;
la manada no abandona a la loba herida.




7.3.17

Empoderar o no empoderar, esa es la cuestión



Lo que más me gusta del feminismo es que me da la sensación de que es un ente vivo que se "retuerce" cada día. Ya sea por la facilidad de dialogo que ofrecen las redes sociales (porque guste o no el ciberactivismo sin él muchas no tendríamos una visión tan completa de la situación actual) o porque se trata de un movimiento en alza es muy sencillo aprender de nuevas situaciones 

Esta forma de compartir y aprender no es sencilla porque permite a una hacerse con muchos datos y eso incomoda; hay mucha, muchísima gente que necesita que le resuman un movimiento o ideología en cuatro o cinco cuestiones clave. Pienso que esa gente se pierde lo más bonito e interesante: la variedad, la valoración y la decisión de apostar por unas cosas o por otras. 



Creo que es bueno que el feminismo tenga puntos en conflicto consigo mismo porque no todas hemos vivido las mismas situaciones y tenemos distintas perspectivas (especialmente cuando vivimos en una situación muy concreta) que es necesario poner en común y valorar con el único fin de mejorar y crecer. Compartir, vaya. 

Una de las cuestiones claves del feminismo es la empoderación de la mujer y precisamente por su necesidad es urgente y esencial abordarlo. He tenido la oportunidad de ver muchos aspectos del día a día criticados o alabados por este tema. 

Ocurre, por ejemplo, con el maquillaje. Hay sectores que hablan de lo empoderante que es para la mujer la seguridad que este otorga y la capacidad de modificar nuestro aspecto corporal muchas veces rompiendo los roles establecidos. Visto lo polémico que es a veces que "nos maquillemos como puertas" o que "nos cortemos el pelo para parecer lesbianas" estoy muy de acuerdo con su poder; lo que moleste a machirulos es siempre bien recibido. 

Sin embargo hay otros sectores que opinan lo contrario; no se puede hablar de una industria como la relativa a la estética sin entender cosas como que somos NOSOTRAS las destinatarias. Somos las que tenemos una larga lista de productos para alterar nuestro aspecto, lo que nos tiene que hacer preguntarnos: ¿por qué nuestro aspecto tiene que cambiar?¿no es acaso lo suficientemente bueno de forma natural?¿podemos estar mejor siempre?

Es importante hacerse preguntas, muchísimas preguntas sobre todo lo que hasta ahora nos parecía normal. Desde depilarse (que qué poco nos cuesta) hasta, por supuesto, maquillarse. Todo lo que hacemos está marcado por una sociedad machista por lo que todo será machista, incluso lo que al principio nos parece inofensivo. Con el feminismo ocurre a veces que, a medida que amplías horizontes y palpas la realidad, te da la sensación de enfrentarte a un agujero negro enorme que es el machismo. Cuando comienzas a indagar sobre el tema este agujero abarca unas pocas cuestiones que son aparentemente muy importantes, pero a medida que vas conociendo más este se hace más grande y te das cuenta de que estás dentro. Da un poco de miedo pero no por eso es menor real. 

No puedo hablar de situaciones de las demás pero sí puedo hablaros sobre la mía: no me interesé por la ropa y el maquillaje hasta que llegué a la universidad, con 18 años. No empecé a verme guapa hasta un par de años después, cuando ya empezaba a saber lo que me quedaba bien y lo que no me hacía sentir cómoda. La verdad es que, si soy sincera, sentirme así me ayudó a reunir confianza en mi misma. Pero también es cierto que no me siento más débil por no estar maquillada; que salgo a la calle sin sentirme incómoda por no estar maquillada y que, el día que se me hace tarde, no dejo de hacer nada por no poder arreglarme antes. entiendo que hay chicas que no han llegado a ese punto y que no se sienten cómodas sin usar esos productos y lo respeto, pero no puedo negar que me parece un verdadero problema. 

Ahora bien, una vez me encontré con un texto en twitter. No recuerdo a la usuaria que lo posteó pero hablaba de que ella siempre había tenido sobrepeso y siempre había recibido insultos por ello, que su entorno la tildaba de fea y que había sido incómodo para ella toda su vida. Ella hablaba de que cuando empezó a usar maquillaje y que en el momento en el que pudo estar sexualmente con otra persona se sintió empoderada; de golpe sentía ese derecho a estar en el mundo que las mujeres parece que tenemos que ganarnos. 

Me pareció un mensaje tan sincero y tan real... Que no pude dejar de pensar en que tenía razón. Que ella había llegado al empoderamiento recorriendo un camino trazado por el machismo (usa esto para verte bien, consigue un hombre) pero que el resultado era el mismo; una mujer que había logrado estar segura de si misma y empoderarse. 



Mi conclusión 

Antes comulgaba con el mensaje de que el maquillaje no empoderaba, sino que perpetuaba el machismo al que estamos atadas. Lo sigo pensando. Pero también creo que lo importante no es la raíz de todas esas cuestiones que a veces nos hacen sentirnos fuertes, sino que nos molestemos en entender su raíz. 

Si depilarse te hace sentirte más segura, hazlo. Pero párate a pensar por qué la sociedad te invita a ello y una vez lo entiendas sigue haciéndolo si lo estimas oportuno. Si quieres maquillarte porque te ayuda a sentirte mejor, adelante. Pero no obvies que es una industria millonaria dedicada a ofrecernos la solución a "no ser suficientemente buenas". 

Cuando entiendes el origen de algo puedes beneficiarte de ello y usarlo a tu favor para hacer las cosas bien. Y por bien me refiero a conseguir el poder sobre nosotras mismas que se nos ha quitado y, después, trasmitir lo que hemos entendido. Convertir una herramienta de opresión en arma es siempre una victoria. 

2.3.17

El autobús tránsfobo: la verdad es que no nos gustan los niños humanos



No nos gustan los niños humanos y esto es un hecho. No sé si nos gustan más o menos que los niños de otras especies porque lo cierto es que no nos gustan nada las otras especies y por eso no las respetamos. Pero el caso es que, dentro de nuestra especie humana, hay sectores que nos gustan más o menos y uno de esos sectores son los niños. 

Nos gusta el sentido teórico de los niños; criaturas llenas de luz y bondad que viven lejos del pecado, que actúan siempre de forma sincera y que tienen un gran corazón ya que a la sociedad no le ha dado tiempo de agarrarlo y aplastarlo. Los ponemos ahí, como alejados de nosotros, y esto dicen algunos que responde a nuestra intención de no manchar su pura existencia pero yo no lo creo. Yo creo que no nos gustan los niños humanos y todo lo que significan.

Los apartamos porque los niños teóricos son buenos siempre y no hacen mal a nadie y, por tanto, tampoco lo pasan mal. Así no tenemos que preocuparnos por ellos y es que, joder, ya tenemos muchos asuntos de los que preocuparnos. 

Los niños teóricos no se mueren. No enferman y no sufren y por eso no hace falta una legislación para regular procesos, por ejemplo, como la eutanasia. Porque no tendrán que esperar la muerte en un hospital, claro, no padecen nada incurable. 

Los niños teóricos son buenos. No se meten con otros niños porque no existe maldad en ellos y no disfrutan con el sufrimiento ajeno. Por eso los docentes, padres y demás responsables pueden ignorar esas pequeñas broncas que surgen entre ellos porque, ya se sabe, son "cosas de niños". No hace falta un protocolo que ayude a atajar y cortar de raíz el acoso porque los niños no lo sufren. 

Los niños teóricos vienen al mundo como si de una revista se tratara: tienen largos cabellos rubios y rizados (en el caso de ellas) y tienen las rodillas peladas de jugar al fútbol (en el caso de ellos). No entra en nuestro sistema un espacio en el que enseñarles que quizás se sientan diferentes y que no pasa nada por serlo, que se les apoyará y que si se sienten mal, deben compartirlo. 


Los niños teóricos quieren vivir. No les pasa nada malo nunca así que, ¿por qué no iban a querer hacerlo? Qué locura. 

No nos gustan los niños humanos. Si nos gustaran, buscaríamos soluciones a sus problemas pero la realidad es que con la excusa de "preservar la infancia" no solo no les damos las herramientas para que aprendan a vivir, sino que, además, ninguneamos todas las experiencias que viven y que les hacen sentir mal. 

No es el caso. 



Había una vez un autobús...

que creía que si lanzaba un mensaje sencillo los problemas complicados de los niños iban a desaparecer. Que si esas pobres cabecitas veían limitada su existencia tendrían menos problemas. A los que lo conducían no les importaban cifras como los 35 años de edad media que viven las personas transgénero y pensaban que si dejamos de hablar a los niños de estas realidades no las vivirán.

Cuando Hazte Oir habla de que los niños tienen pene y las niñas vulva, ¿cómo se sienten aquellos niños y niñas que no son capaces de aceptar eso, que sienten que no son como deberían? Aún peor, ¿cómo se sienten cuando los niños que sí tienen pene y las niñas que sí tienen vulva les rechazan, les acosan? 

Las personas transgénero no mueren por su condición, mueren porque la sociedad les mata, les rechaza y les ningunea. Su opción nunca es la fácil y su vida es una lucha constante contra la ignorancia de gente como la que conduce ese autobús, gente que, al parecer, tiene algo que decir a todas esas personas que sufren: que son un problema y que deben desaparecer.

Juzgad vosotros mismos si hay algo que justifique empujar al suicidio a alguien.



22.1.17

Breve reflexión sobre los piropos callejeros; cierra ya la puta boca



A veces me encuentro con hombres que dicen que "no a todas las mujeres les molestan los piropos por la calle". Y eso es cierto. No podemos hablar por todas porque, seguramente, habrá mujeres para las que este acto signifique un halago. 

Lo que sí les puedo asegurar es que existe un grupo al que le molesta. Chicas que nos sentimos molestas, presionadas, agobiadas e inseguras cuando un desconocido nos grita por la calle cualquier cosa, aunque su declaración de amor no contenta un insulto. Nos deja mal cuerpo porque -igual que los hombres no saben si a la mujer a la que se dirigen un piropo le molesta o no- no sabemos si aquel que nos está hablando no va a seguirnos, tocarnos, agarrarnos, hacernos daño de cualquier tipo. 

Es un hecho que hay mujeres a las que no nos gusta que nos griten improperios por la calle y es un hecho porque os lo estamos diciendo. Y es un hecho que hay hombres que violan a las mujeres a las que probablemente con anterioridad han gritado por la calle. 

La violación es un peligro real y todo gesto que nos indique a pensar que nuestro estado y opinión os da igual -porque, ya sabes, gritas a las mujeres por la calle porque no te importa que pueda no gustarnos- puede infundirnos miedo y malestar. 

Es decir; que tú, efectivamente, no sabes si la mujer que capta tu atención tiene un problema con los piropos o no. Pero sí que sabes que no te vas a morir si mantienes la boca cerrada y sí que sabes que el bienestar de esa chica -aunque sea solo un rato- depende, efectivamente, de que tú sigas tu camino sin interferir en el suyo.

No quería terminar esto diciendo que si no compartes esta visión eres imbécil. Pero el caso es que, bueno, probablemente lo seas. 

18.1.17

A nadie le gusta tener la regla pero deja de quejarte, pesado de los cojones



A nadie le gusta tener la menstruación. Es un hecho. Es un proceso biológico que puede suponer sufrimiento en mayor o menor medida. Quiero decir, que hay gente que por complicaciones "silenciosas" (visto el caso que la sociedad y los expertos en salud le hacen) como la endometriosis se ve incluso obligada a quedar en cama durante unos días. Migrañas, jaquecas, hinchazón, dolores en distintas partes de cuerpo y, por supuesto, cambios hormonales que te dan el día. O los días, depende de la "suerte" que tengas. Hasta ahí todos estamos de acuerdo: es muy incómodo, muchísimo, y a nadie le gusta estar incómodo. 

Es tan tan tan tan tan incómodo que esta sociedad ha decidido que va a hacer como que no existe, como que es un "problema" que se debe ocultar. Porque sí, por supuesto, vemos en la tele anuncios de compresas y tampones, pero ya. Las mujeres que salen en el cine no tiene la regla, ni veremos una leve mancha en sus pantalones ni las oímos hablar de la incomodidad que supone esta situación. Es un problema y, como tantos otros, se tapa para que nos quedemos tranquilos. 
Fotografía de la campaña And Everything Nice de Hanna Altman

Lo que pasa es que, cuando tapas una situación, ya le estás dando un cariz negativo. Ya se trata de algo malo y, de golpe, no tan natural como resulta que es. Porque es un proceso biológico, ¿o se nos ha olvidado? Algo que le va a ocurrir a nuestros cuerpos sí o sí. 

La menstruación existe. Existe y no elegimos tenerla, pero está ahí. Y no solo está ahí, sino que es un proceso esencial para mantener nuestra especie y engendrar otros pequeños monstruos de nuestras entrañitas. Entonces, si es un proceso tan importante, ¿por qué parece una enfermedad?

Parece una enfermedad cuando encuentras a grupos de hombres hablar del asco que les da o de cómo harían que su pareja cambiara las sábanas si las manchara de sangre (refiriéndose a este gesto con desprecio y no como algo cotidiano). Parece una enfermedad cuando se anula en publicidad -no directa-, en las películas, series y programas en general. Y como todos damos por hecho que no nos gusta tener la regla y que no nos gusta porque es malo pues nos dedicamos a borrarla del mapa de tal manera que ni siquiera las mujeres que sufren endometriosis siguen sin una respuesta porque, si es un problema oculto, ¿para qué darle solución?





"Si yo no subo una foto de mi mierda, ¿por qué tengo que ver fotos de sangre menstrual?"

Buena pregunta, podemos hacer más. Por ejemplo, ¿por qué para tantas personas es algo malo mantener relaciones sexuales con la regla pero sin embargo el sexo anal está en la mente de casi todos y no se considera especialmente asqueroso? Son misterios relativos a la naturaleza humana; a donde vamos, de donde venimos y por qué la sangre nos da tantísimo asquito. 

La aceptación de la regla es uno de los puntos importantes en el movimiento feminista y de un tiempo a esta parte encontramos muchas campañas, especialmente centradas en fotografía, que juegan con la menstruación como eje central.  
Rupi Kaur, poetisa y activista feminista, colgó en su instagram esta imagen
tan común como "aterradora".

Si a fuerza de esconder la regla la hemos estigmatizado un proceso natural lo suyo será que mostrándola la normalicemos. A lo mejor de esa manera nos encontramos con que podemos dejar de pasarnos las compresas como si fueran cocaína, las manchas rojas en la ropa dejan de ser motivo de mofa o dejamos de comportarnos como si nos fuéramos a morir. 

Porque, aunque muchas veces no nos demos cuenta, gran parte de nuestros gustos atienden a cuestiones sociales. No es que la depilación femenina sea la norma porque nos gusta depilarnos, sino que nos depilamos (y nos cuesta ver que no nos gusta tanto como creemos) porque es la norma. No es que la regla sea tabú porque no nos gusta tenerla, es que no nos sentimos cómodas teniéndola porque es tabú. Y, así, con casi todo. 

Probablemente hay gente que me lee aquí que no sabe lo cansado y duro que es combatir al propio cuerpo: el vello "de más", los kilos "de más", los granos "de más" (porque hemos establecido que hay un límite estético que debemos respetar más incluso 

Proyecto Will be blood de Emma Arvida Byström
Y, aunque parece que la menstruación es un misterio lo cierto es que nosotras vemos la sangre menstrual cada mes y es un poco ridículo que parezca que tiene que ser un secreto. Por eso necesitamos que vosotros empecéis a verla, para que deje de serlo y esta sociedad deje de darle ese tono negativo a todo lo que tiene que ver con un proceso vital para el ser humano. 

Pero, ¡no te confundas! Tienes todo el derecho del mundo a subir fotos de tu mierda donde quieras, faltaría más. Tú decides el uso que das a tu libertad y a tus redes sociales. Pero no compares la velocidad con el tocino ni la visión que tiene la sociedad de dos cosas totalmente distintas. 





Nos gustaría estar cómodas con la regla

No en un plano físico (que es un poco más complicado dado que lo que te duele, te duele y ya está), pero sí en uno social y mental. Ojo, nos cuesta que la menstruación no sea un pero para mantener relaciones sexuales y nos cuesta hablar con naturalidad de ello. Pero nos cuesta por ese peso terrible que nos hacen sentir desde pequeña, como si la primera vez que manchamos comience nuestro "calvario". 

Proyecto Will be blood de Emma Arvida Byström
Existe un proceso hormonal que viene de la mano de la menstruación y que todas solemos notar, en mayor o menos medida. Se traduce, muchas veces, en cambios bruscos en el estado de ánimo. Son cambios reales y somos las primeras que los entendemos y sufrimos. 

Lo que no deberíamos entender son todos esos chistes que se hacen a costa de un proceso físico. Porque, aunque sea algo real, no lo convierte en motivo de mofa. Precisamente por ser algo real y que no escogemos sufrir debería respetarse en todos los planos y comentarios como "¿qué te pasa, que estás con la regla?" deberían dejar de utilizarse como algo despectivo. Estamos de acuerdo con que es de imbéciles hacer chistes sobre el físico de los demás (medita si a ti te hacen gracia), entonces, ¿por qué está bien hacernos notar como algo negativo una alteración física a nosotras? 



En resumen

El día que todos entendamos (y trasmitamos a los demás) que la regla es un proceso normal, natural y que no mata (sino todo lo contrario) se terminará el problema; ni a ti te ofenderá verlo en ningún contexto ni nosotras tendremos que esforzarnos en recordaros que está ahí. Ni más ni menos. 




Preguntas que pueden surgirte tras leer este artículo...

Quiero colaborar en la normalización de la regla, ¿qué debo hacer? Lo que esté en tu mano; evita chistes relacionados con ello, esfuérzate en entender que es un proceso natural y no montes el número cada vez que alguien sangra. Recuerda: esa sangre siempre está ahí, así que que te de asco verla responde a algo social y adquirido de lo que puedes librarte. 

Lo entiendo, pero es que no me gustan esas imágenes, ¿qué pasa con eso? Nada. No tienes que verlas, con que te pares a entender su mensaje nos sirve. 

Sigo sin querer ver estas imágenes, ¿qué debo hacer? Dejarte de argumentos absurdos, cerrar el perfil o página que estás mirando y seguir con tu vida. No molestar. 

Si mi pareja tiene la regla, ¿qué debo hacer? Dejar de plantearte preguntas estúpidas, estar atento a sus necesidades y ayudarla en lo que pueda a sentirse bien. VAYA, LO QUE SE SUPONE QUE LAS PAREJAS HACEN CADA DÍA, LES SANGRE O NO EL COÑO. DEMUESTRA QUE APUESTAS POR LA NORMALIZACIÓN NORMALIZANDO. 











APUNTE: me ha resultado algo complicado hablar de esto sin caer en términos que pueden ser tránsfobos así que si tenéis alguna corrección en ese sentido es más que bienvenida. 

30.9.16

Embarazados; en indie que te vende la misma idea rancia de la familia "de siempre"




No me gusta el cine que se vende como indie pero que te cuenta la historia de siempre de chico conoce a chica y surge el amor. En serio, no me gusta nada que los directores reciclen lo que siempre ha habido y le pongan vestidos con estampados, flequillos rectos, pisos de treintañeros modernos y ordenadores macs por todas partes. Eso es lo que no esperaba encontrar en Embarazados y es precisamente lo que es. 

Ojo; no sé si esto es una reseña o una crítica, pero va a contener spoilers y una reflexión concreta con conclusiones un poco difusas. Lo aviso porque, si vas a verla, puedes dejar de leer y esperar. Quizás nos lleve a pensar lo mismo. 

Fran (Paco León) y Alina (Alexandra Jiménez) son pareja, viven juntos, tienen un piso muy mono, unos trabajos modernos y superan los 30 por unos cuantos añitos. Todo va bien hasta que deciden ponerse en marcha y dar el gran paso; tener un hijo. Porque parece que tener un hijo es como el culmen de la vida de la gente, que todo está a medias si no. El problema viene cuando la naturaleza les da un toque: Alina roza la menopausia y el esperma de Fran no es óptimo, dos hechos que hacen que la concepción tradicional quede casi casi descartada.

converse y flequillo como estandarte indie




A mi este punto me parece interesante: ¿cómo de diferente se vuelve el decidir tener un hijo cuando surge de forma natural y cuando toca ir "más allá" para conseguirlo? Fran y Ali deciden seguir adelante con un proceso in vitro que viene de la mano de sus revisiones, sus esperas eternas y sobre todo su medicación y precauciones constantes. 

Me hizo meditar mucho esto y es que el mismo gesto (traer un hijo al mundo) se puede vivir con la despreocupación de lograrlo de una forma aparentemente agradable y sencilla, pero también con el estrés y dedicación constante que obliga hasta a cambiar todos los hábitos. 

Podría haber sido interesante pero no me lo pareció. Y no me lo pareció porque me vendió el cliché tradicional: Fran comienza a agobiarse. De golpe le da la sensación de que no se puede dedicar a su trabajo como querría, que no puede vivir como querría y empieza a temer que esto seguirá siendo así cuando llegue el bebé. 

Fran deja a Alina. Dicen que deciden dejarlo, pero es Fran quien está haciendo las cosas mal al haber comenzado un proceso como es tener un hijo estando inseguro. Y el problema no es que Fran lo haga mal, ojo, porque todos nos equivocamos y recapacitamos. El problema es la situación que se muestra. 

Fran dedica el tiempo a su trabajo en su empresa modernísima. Se acuesta con la becaria, una chica alternativa de 25 años -¿por qué en todas las películas sobre "adultos" a las chicas jóvenes se nos muestra con estéticas alternativas y un gran interés por el sexo y la seducción?- y sale de fiesta con sus amigos. No le ves una mala cara desde que rompe la relación. 



Ali decide seguir con el proceso; ser madre. Se queda embarazada y se va a vivir con otra madre soltera. Ahora bien, a ella sí que la ves triste. Rehace su vida, logra lo que quiere, pero ves gestos de tristeza y melancolía todo el tiempo y, en especial, añoranza a la relación que había mantenido con Fran. 

Fran también la hecha de menos, sí. Lo único es que solo parece hacerlo cuando ve que las relaciones de sus amigos empiezan a prosperar, cuando parece que se ha convertido en "el único soltero". Y ya. Como no puede ser de otra manera; terminan juntos. Alina lo deja todo y se va a Londres con él -porque le había ido muy bien en su trabajo, ¿lo he mencionado ya?

No quiero que penséis que el problema está en que Alina quiera tener hijos y que Fran no. No encuentro problemática ni una postura ni la otra y me parece perfecto que ambos sean capaces de vivir sus vidas como quieran. El problema es el enfoque de la película: el hombre se agobia. El hombre lo pasa mal y se va; va a fiestas, tiene sexo, avanza en su trabajo. La mujer añora. Le añora a él y piensa que hizo las cosas mal.

Alina no hace nada mal; quiere ser madre, habla con su pareja, llegan a un acuerdo. Fran da un si por no ser capaz de decir que siente mucha presión en ese momento y lo deja todo pensando en él mismo; la caga constantemente. Pero es él quien vive como un señor y es ella la que se ve triste. Y es ella la que lo deja todo por irse con él. 

¿Qué modelo nuevo tiene esta película? Ninguno. La misma idea de familia rancia de siempre: padre, madre e hijo. Padre que se agobia, hace las cosas mal, vuelve a tiempo y todo se olvida. Porque así son un poco los hombres, ¿no? Insensatos en esos asuntos. Hay que entenderlos. Y así somos las mujeres, ¿no? Románticas. Damos oportunidades. 

SORPRENDENTE GIRO DE GUIÓN BAIA


¿Fran quiere a Alina? Solo la añora cuando ve que todos los demás son felices con lo que él había dejado atrás. ¿Alina no ve esto? Porque prefiere volver con la persona que la deja en la estacada a ser madre soltera y decide volver a confiar en alguien que ya ha huido una vez. 

Volvemos a lo de siempre: papá, mamá y bebé. El amigo fiestero de Fran acaba con una mujer algo mayor que él que se queda embaraza y es muy feliz. El amigo friki de Fran, que tiene problemas de estrés al hablar con las mujeres, encuentra una novia muy guapa con su mismo amor por los animales. Tiene 30 años y de golpe viven como a todos nos han enseñado que hay que vivir. 

A lo mejor esperaba demasiado. A lo mejor Paco León y Alexandra Jiménez son actores que me gustan (y, todo hay que decirlo, hacen muy buenos papeles dentro del film) y esperaba más, pero el caso es que esto me decepcionó. Quizás fui yo que esperé demasiado y me encontré con la misma historia de siempre cuando no tenía por qué encontrarla; nadie me la había prometido.

Ahora bien, ¿donde está lo nuevo?¿donde está esa sociedad que avanza que tiene a gente que se valora? Dónde están las madres solteras que no vuelven con la persona que les deja de lado o las personas consecuentes que se paran a pensar en lo que quieren en la vida. Dónde están los modelos de familia nuevos, ¿no estamos aprendiendo que el amor viene en todos los formatos y que no hay por qué ceñirse a lo mismo de siempre?¿Por qué achacamos el éxito propio al hombre y el éxito social a tener una familia, hijos y demás parafernalia normativa?¿Por qué seguimos dando por válido ese modelo rancio y en nuestra ficción sigue siendo habitual encontrar una y otra vez el mismo sistema?

Es una película agradable de ver y con puntos muy cómodos. Es una película que no ha arriesgado absolutamente nada y que nos enseña lo de siempre con apariencia de algo nuevo. No sé. Creo que vale más lo que este film pudo ser que en lo que en realidad acabó siendo. 


28.9.16

He leído El síndrome E y me he puesto muy triste



He leído El síndrome E, de Franck Thilliez, y me ha gustado y me ha puesto un poco triste. Lo ha hecho a partes iguales y eso me ha parecido curioso, porque es un libro de "acción" más que de reflexión, pero también es verdad que últimamente la novela negra que leo tiene un deje muy melancólico y muy tristón que, personalmente, me gusta bastante. Supongo que a otros no, porque es una realidad que soy una persona de gustos bastante dramáticos y catastróficos. 

La historia comienza con un film antiguo, una de esas bobinas que ya solo pertenecen a los coleccionistas y a los románticos del cine y que tiene aparentemente el poder de dejar ciego a aquel que la ve. "Aquel que la ve" en este caso, fue un aficionado al cine que, presa del pánico, se puso en contacto con Lucie Henebelle, teniente de la policía de Lille, madre de dos hijas y mujer ocupada y estresada en general. Pese a que está de vacaciones, Henebelle no puede evitar investigar el asunto y visionar la cinta.

A más de 300 kilómetros el comisario Franck Sharko se encarga -contra su voluntad- de un caso extraño que trae a la policía de cabeza; cinco cuerpos han aparecido enterrados a dos metros bajo tierra. La cabeza abierta, las manos amputadas, dientes, ojos y cerebro extraídos: no hay forma de identificarlos. 


No juzgo un libro por su portada, pero si esta me llama la atención es probable que me anime a leerlo. 


Es la propia Henebelle la que, por pura casualidad, contacta con una voz misteriosa que la pone sobreaviso; ambos casos están relacionados y la clave para resolverlos está al otro lado del océano, en Canada. Ambos investigadores, pese a las reticencias de él, se ponen en marcha en investigaciones paralelas. 

Es la primera vez que leo algo de Thilliez y he de decir que no me ha desagradado. Tiene una forma de narrar clara y concisa, aunque creo que en determinados puntos se excede con los detalles en las descripciones que ahogan un poco la visión del lector. Esto me ha llegado a parecer un poco aburrido a veces. También es cierto que a mi lo que me da la vida dentro de una novela son los diálogos, así que cuantos más mejor y este no es el caso. 

Tampoco he logrado conectar con los personajes. Bueno, miento; no he logrado conectar con Sharko. Se trata de un hombre torturado por un pasado dramático del que no puedo evitar pensar que, o no he sabido captar su magnetismo, o simplemente me han faltado datos para hacerlo. Se le ha presentado en todo momento como la figura más interesante y sorprendente de la historia pero no he logrado encontrar un solo giro que me sorprenda de él. Cierto es que ha tenido un par de bromas y situaciones que me han hecho sonreír por su peculiaridad, pero nada más. Ni me ha contagiado su tristeza de forma personal ni le he cogido especial cariño. Vamos, que me ha parecido un poco cansalmas este señor, un poquito pesado con toda su desdicha.

Franck Thilliez sobre fondo sórdido


Henebelle es otra cosa. Me ha parecido la verdadera protagonista y la verdadera clave de la obra. Son sus ganas de hacer bien su trabajo lo que pone en marcha la investigación y sus dudas y reflexiones internas (desde su relación con sus hijas, pasando por la soledad que siente hasta su forma de abordar las situaciones de riesgo) las he comprendido a la perfección. Considero que este ha sido el gran error; Thilliez puso toda la carne en el asador con Sharko y dejó en un papel más sumiso a Henebelle, cuando es ella el motor de todo el proceso. 

El síndrome E tiene una atmósfera muy triste y sórdida. Más triste que sórdida en realidad. Como una tristeza densa y de desesperación que te da a entender que los protagonistas están incómodos en todo momento. No sé si eso es bueno o es malo, me ocurre mucho también con las novelas de Murakami, que me dejan muy así, un poco mustia. A veces me asfixia un poco y creo que es algo que puede no atraer a la mayoría. 

Y a estas alturas, ávido internauta, te estarás preguntando qué es lo que me ha gustado del libro si no paro de poner pegas. Bueno, paciencia. Déjame contarte las cosas como a mi me de la gana y como manda mi naturaleza pesimista. 

Me ha gustado la trama. Es más, me ha APASIONADO la trama. Quizás por el trasfondo científico y porque la novela policiaca es mi rollo, pero el caso es que las idas y venidas de la investigación y sobre todo su conclusión -y con ello el descubrimiento del Síndrome E- me han parecido muy bien hiladas y, sobre todo, dinámica, que es algo que aprecio mucho en un libro de este tipo. 


También hay algo muy curioso y son los datos históricos sobre el cine, sobre todo relacionados con la técnica; las imágenes subliminales, las primeras películas pornográficas, la superposición de imágenes o gestos tan curiosos como el uso de los proyectores antiguos... No soy una cinéfila experimentada y todo este mundillo me ha resultado muy interesante. 





En resumen, prendas...

¿Me ha gustado El síndrome E? Sí, y me ha resultado una lectura entretenida y que engancha. Es un autor con experiencia en el género y especialista en hilar distintos puntos de partida y conectarlos para crear un todo. 

¿A quién se la recomendaría? A los amantes de la novela negra, por descontado. A los amantes del cine, como anzuelo. A aquellos que disfruten de las "historias puzzle" que solo entiendes del todo a medida que avanza la trama. En general, creo que es una historia apta para cualquiera, ya que no presenta ninguna fórmula novedosa y se ciñe a lo que ya hay. 

No lo abras si... si prefieres la narrativa ligera y no te gusta darle oportunidades a las descripciones amplias, frecuentes y un poco pesadas. Tampoco si no puedes con los protagonistas pejigueras, porque anda que no lloriquean el uno y la otra cada dos por tres. 








28.7.16

75 consejos (alguno menos) para verlo de otra forma




Lo cierto es que cuando comencé a escuchar hablar de los "75 Consejos para sobrevivir en el colegio" de María Frisa me pareció mal. Mal de cojones, para ser sincera. Vi los típicos fragmentos que seguro que todos habéis visto y me pareció que es sorprendente que con el auge actual del feminismo se sigan permitiendo este tipo de cosas. 

Esta guía, narrada por Sara, una niña de 12 años, es un producto de ficción en el que su protagonista cuenta en primera persona los trucos para sobrevivir a las clases. El problema viene cuando abres el libro y te encuentras con alguna perla digna de mención. 




La importancia de tener novio o cómo es importante buscar a alguien con quién meterse son algunas de las cuestiones que María Frisa desarrolla en su novela. Solo hay que tener ojos en la cara para ver que, quizás, esta no es la mejor influencia para críos de primaria. A mi en su momento no me lo pareció y mientras escribo esto tampoco. 

Está mal por mi parte no haberme leído el libro antes de escribir este artículo, ya sea para quejarme o para mostrarme a favor. Lo que ocurre es que no me siento a gusto en ninguna de estas dos posturas. 




¿En qué sociedad vivimos?

Cada día nos encontramos con casos de violencia de género que terminan en asesinato. Cada día nos encontramos con casos de bullyng que, en ocasiones, han terminado en suicidio. Y ambas situaciones tienen algo en común: la muerte es el último de los pasos. Tanto las mujeres como los niños han pasado meses o años siendo acosados y agredidos por aquellos que les rodean y sufriendo el silencio de los que lo saben y se callan.

Partiendo de esa base, ¿es lo más adecuado disfrazar este tipo de violencia de nimiedades ("ten novio a toda costa", "encuentra a alguien con quien meterte") y dárselo a los niños en bandeja? No. Lo mires por donde lo mires, no tiene sentido y que tanto la autora como la editorial Alfaguara usen la naturaleza ficticia de la obra para justificarlo.

La realidad es que tienes una obra que acerca a los niños acciones y gestos que son violencia como si no lo fueran y eso significa asimilar desde bien pequeños que la raíz de todos esos problemas que nos afectan de mayores (y no tan mayores) es normal y natural.





¿En qué sociedad queremos vivir?

Pero hay un aspecto que parece que se les está escapando a aquellos que piden la retirada de esta obra; que los niños, a día de hoy, reciben tanto de forma directa o indirecta contenidos que no son aptos para ellos, ¿o a cuantos niños conocéis que pasan las mañanas de verano viendo "La que se avecina", utilizando un ordenador sin supervisión, viendo "Sálvame" o incluso saliendo de casa sin que sus padres sepan -ni les importe- dónde han pasado la tarde?

Sé que es complicado y sé que no soy madre ni pedagoga para opinar, pero hasta a alguien tan poco familiarizada con el mundo infantil como yo le queda claro que todo contenido que van a recibir los críos debe ser supervisado por un adulto: desde internet hasta los libros. El deber del adulto es educar al niño y para educar es necesario explicar toda esa información que, a veces, no es nada fácil. Vamos, invertir mucho tiempo repitiendo cosas que a veces parecen obvias. 

Educar requiere tiempo. Enseñar a pensar por uno mismo requiere tiempo. Y si trabajas -fuera o dentro de casa- a veces no tienes tiempo de hacerlo. Y eso es terrible, pero la realidad es que si has tenido hijos te has comprometido a esto mismo: a dedicarles tiempo. Si no, no los tengas. Es tan sencillo como eso, aunque suene quizás más duro de lo que me gustaría. 



Si tú no enseñas a tus hijos desde pequeños a comprender, analizar y valorar por si mismos la información vas a crear adultos estúpidos como los que tenemos ahora. Adultos que dicen por televisión que solo quieren que las cosas cambien y que por eso votan a Mariano Rajoy para presidente y que eso les parece válido. Que no se han parado a pensar que si votan a Rajoy (que en su derecho están) no pueden usar un "porque quiero que todo cambie" para justificarlo. 

Estoy segura de que muchos de vosotros habéis escuchado la célebre expresión "lo han dicho en la tele" después de haber escuchado alguna afirmación absurda de alguien que no tiene la mínima idea de lo que está hablando pero que "algo así entendió cuando lo dijeron por la tele". Luego no sabe en qué canal, no sabe quién lo dijo, no sabe en qué programa. Pero como "lo dijeron en la tele" pues es válido. Y peor; es cierto. 

Esos adultos son el resultado de niños a los que no se ha educado bien. Y, ojo, no digo que esto sea por su culpa, sino porque las circunstancias no siempre acompañan y que no todos tenemos la suerte de que la vida nos permita entender lo importante que es formarse y, sobre todo, desarrollar nuestro entendimiento. 


¿Qué quiero decir con todo esto y por qué tiene que ver con la obra de María Frisa?

Tenía muchas ganas de contarle todo esto a alguien, aunque seas dos o tres los que leéis este blog. El caso es que la petición de la retirada del libro me ha dado la excusa para hacerlo; estamos partiendo de la base de que los niños son idiotas.

Estamos cayendo en el fácil camino de no invertir tiempo en dialogar sobre un libro que puede ser muy positivo. Porque si decimos simplemente "no" a este contenido nadie va aprender nada pero si nos detenemos a conocer lo que los propios críos opinan quizás podamos ayudarles a hacer un ejercicio de comprensión lectora. 

¿Qué opinan del libro? Tras leerlo, ¿qué les ha parecido la actitud de la protagonista?¿Les parece que de verdad es mejor meterse con alguien que interceder por aquellos con los que se meten?¿Creen las niñas que tener novio es importante? O, mejor aún, ¿alguna vez se han comportado como la protagonista de este libro?

Por supuesto que los niños corren el riesgo de pensar que todo lo que María Frisa cuenta en su libro está bien. Por eso mismo es necesario que el adulto responsable -en este caso hablamos de maestros que además se han formado para tratar con estos niños- les explique qué significa de verdad todo lo que ese libro cuenta: que tener novio no te va a hacer ni más feliz ni mejor y que, cuando te metes con alguien estás haciendo a esa persona pasar un mal rato. 

Cuando no te explican por qué algo está mal lo sigues haciendo. Cuando no te explican por qué algo está mal no te enfrentas al que lo hace, aunque tú no formes parte de ello. Cuando no te explican por qué algo está mal no aprendes qué es lo malo de esa acción y no eres capaz de identificarla en otros contextos. 

Cuando no te enseñan que no todo lo que parece bueno y divertido es bueno y divertido seguirás creyendo ciegamente en todo lo que te rodea. Y, lamentablemente, ni todo lo que te rodea es lo que parece ni todos los que te ponen buena cara van a respetarte. 

Hay muchas guías como la de María Frisa. Hay muchos personajes, como Bart Simpson, que no inculcan valores positivos. Hay cosas que aparentan ser para niños, como series de dibujos como American Dad, Rick & Morty o Family Guy, que no lo son en absoluto. Y hay otras tantas cosas, como el comportamiento de algunos hinchas de fútbol racistas y violentos, que los niños se comen con patatas fritas sin que nadie haga nada. 

Que María Frisa no ha inventado nada nuevo, ¿eh?



El hecho de que las influencias negativas están en todas partes no es el único problema, sino que se une al hecho de que no confiamos en las generaciones que nos preceden. Tengo 24 años y he visto no pocas veces a personas de la generación de mis padres desconfiando de la profesionalidad de aquellos que han nacido en mi época. Y no solo esto; ¡he visto aún más veces a gente de mi edad descalificando a los que son 10 años menores! Nosotros, que nos seguimos quejando del rechazo de los mayores repetimos esa actitud en los que nos siguen. 



El resumen de esta parrafada 

La censura no sirve para nada. Eliminar lo que no nos gusta sin explicar por qué no le sirve de nada a nadie. Y, sobre todo, los niños son niños, no imbéciles. A los niños se les enseña, a los niños se les educa y a los niños se les da tiempo y herramientas para entender. 

No se pacta con las dificultades, se las vence. Y para estar preparados para vencerlas tenemos que asegurarnos de que los cimientos se asientan bien. Tenemos que asumir nuestra responsabilidad con aquellos que nos siguen en lugar de rechazar. 

Lo que ocurre es que esto es complicado, y qué a gustito se está bajo el aire acondicionado sin hacer nada, ¿verdad?











BONUS TRACK









27.7.16

No lo llames "preocupación" cuando quieres decir MORBO





Supongo que no es la primera vez que ocurre algo así en este vasto mundo que es internet, lo que ocurre es que esta vez sí es la primera que yo lo vivo desde "dentro", es decir, que veo "nacer" el hagstag, los primeros que comentan y cómo se va yendo de madre la cosa, encontrando hipótesis cada vez más locas y, sobre todo, CREYÉNDOSELAS. CREYÉNDOSELAS MUY FUERTE. 

Para los que no tengáis internet, twitter o por contra tengáis trabajo o vida fuera de la red, estoy hablando del caso de Marina Joyce, la youtuber británica que durante el día de ayer se convirtió en tendencia en la red social del pajarito bobo por un supuesto caso de secuestro. 


Para que te enteres del asunto 

Probablemente no sepas quién es Marina Joyce. No te culpo, yo tampoco lo sabía. Ni yo, ni la gran mayoría de gente que tuiteaba con el hagstag #savemarinajoyce y que dejaban mensajes como "no sé quién es esta chica, pero...". No sabemos quién es esa chica, así que vemos sus videos y nos encontramos con una muchacha de ojos azules y una felicidad constante y un tanto molesta, con gestos repetidos y recargados. Para gustos los colores y adelante quien disfrute de su contenido, centrado en outfits, maquillaje y demás monerías rosas. 

para que os vaya sonando su cara

El caso es que, de un tiempo a esta parte, los videos de Marina han empezado a cambiar, si no en forma y contenido, sí en actitud. Comparando montajes que subió hace meses, se ve a una persona mucho más perdida, desganada e incluso con aspecto perdido, con videos mal editados, frases a medias y constantes miradas fuera de cámara. 

No sé muy bien cómo surgió la polémica, pero el caso es que hubo usuarios de twitter que se dedicaron a recolectar "pistas" que "parecían indicar" que Marina pasaba por un mal momento y es que a su comportamiento errático se sumaban mensajes un tanto incoherentes en sus redes sociales, moretones en sus videos, la presencia de terceras personas en sus grabaciones (voces, señas e incluso el dedo de alguien que parece señalarle qué hacer) e incluso mensajes ocultos que la propia chica parecía dejar pidiendo ayuda. 


supuesto mensaje de Marina 


Creo que cualquiera puede apreciar visionando los videos que sube que, efectivamente, está frente a una persona que tiene un comportamiento extraño y un problema. Hasta ahí bien. Que hay cosas extrañas que todos podemos ver y que puede ser lógico que nos lleven a pensar a que Marina Joyce no está bien del todo. 

Marina, con su novio, luce moretones grandes y totalmente visibles


Marina Joyce se vuelve viral y todo el mundo habla del miedo que da su situación, de lo mucho que le apena encontrarse con algo así y de que "algo hay que hacer", de lo mucho que "necesitan saber" y de lo que les está afectando la situación. 


La pregunta es, ¿qué situación?

De golpe todo el mundo sabe psicología; de golpe todo el mundo hablaba de las "caras de pánico" que mostraba en sus videos. De golpe la gente la veía hablar de forma atropellada y no solo lo achacaba al consumo de drogas sino que te sabían decir qué droga concreta era. De golpe sus mensajes en redes sociales tenían que estar siendo posteados por otras personas que controlaban estas vías. Y, por supuesto, todo el mundo estaba seguro de que lo que ocurría era un secuestro; su novio -y según otras hipótesis, sus familiares- la obligaba a subir videos para que todo pareciera en orden, pero que abusaba de ella e incluso la drogaba. 

No quiero criticar -y quiero que esto quede claro en todo momento- que un "aparente" caso de violencia se vuelva viral, ni mucho menos. De hecho, considero que hacer público un abuso no hace otra cosa que empoderar a la víctima y neutralizar al abusador, ya que estos se alimentan de la soledad del otro para controlarlo y "castigarlo". El problema viene cuando te dedicas a alimentar la polémica pese a la cantidad de datos que llegan desde la fuente. 



MARINA JOYCE ES UNA PERSONA 

Ya, ya sé que muchos no esperabais este giro de guión. Ya, ya sé que lo que sale en internet "es de todos" y por eso tenemos derecho a hablar de ello y apropiárnoslo. Ya, ya sé en esta era digital resulta sorprendente. Pero el caso es que tengo pruebas que indican que Marina Joyce, youtuber británica, es una persona. Con sus cosas. Con su familia, con sus más, con sus menos. 

Porque cuando aparecieron mensajes de la propia Marina diciendo que estaba bien la gente no creyó que fuera ella porque "alguien controlaba sus redes sociales". Porque cuando aparecieron mensajes de su novio hablando de que ella sufría alguna enfermedad mental la gente no creyó que fuera real porque "es él quien la tiene secuestrada". Porque cuando aparecieron mensajes de la madre de Marina diciendo que no estaba secuestrada ni sufriendo abusos nadie la creyó porque "debía de ser cómplice de todo aquello". Porque cuando amigos y conocidos de Marina hablaron de "problemas personales  que ellos no tenían por que contar" la gente no lo consideró suficiente. 

Mensajes exigiéndole a Marina que hiciera un video, que mostrara su cuarto, interpretando hasta sus más nimios gestos y criticando a su familia e inculpando a su novio se extendieron por toda la red. Se habló también de las drogas, de esos problemas personales que la youtuber parece tener. Todo el mundo hablaba de lo preocupados que estaban por ella y DEMANDABAN más información. 


La madre de Marina dice que todo va bien




Y, después de todo esto ¿qué es lo que le ocurre a Marina Joyce?

Pues no lo sé. Lo cierto es que no lo sé. Lo cierto es que tú tampoco lo sabes, igual que no lo sabe la persona que está recortando sus imágenes e intentando descifrar lo que reflejan sus ojos y asegurando que hay alguien amenazándola. Sí, ese que parece que sabe, ¡resulta que tampoco sabe nada!

Voy a aventurarme a hacer una hipótesis, quizás la más loca que se ha hecho hasta ahora; ¿os imagináis que Marina Joyce tiene un problema personal? Quizás drogas, quizás una depresión o cualquier tipo de enfermedad mental. Quizás ha perdido a alguien recientemente y eso la hace estar triste. 

¿Os imagináis que Marina Joyce no quisiera compartir nada de eso? Es decir, ¿os imagináis que cuando sus amigos han dicho que "no son quién para hablar de sus problemas" lo han hecho porque, precisamente, no son nadie para hablar de sus problemas?¿Os imagináis que Marina haya querido seguir haciendo videos de youtube porque en ellos puede mostrar el lado de si misma que ella prefiere en redes sociales como hacemos todos?

Marina dice que todo va bien


Ya sé que es extraño, ¿pero os imagináis que no sois nadie para exigir a Marina que os cuente datos sobre su vida privada?¿Os imagináis que no sois nadie para acusar a su familia y amigos de encubrir un secuestro?¿os imagináis que no sois nadie para decir que su novio tiene "cara de psicópata"?

No os hacéis a la idea de lo que me molestan este tipo de situaciones; no os hacéis a la idea de la rabia que me da que llaméis respeto al morbo y no os hacéis a la idea de lo que me jode que haya una persona de verdad siendo cuestionada por gente que no es nadie para ella de forma masiva.

No os hacéis a la idea de lo hipócrita que suenan estas personas defendiendo que no se juzgue sin conocer y luego soltando juicios de valor vomitivos e ignorando a todos aquellos que de verdad pueden aportar algo real, como es su círculo más cercano.

No os confundáis; no hablo de que esté mal compartir estos casos. Hablo de que está mal escudarse en la "preocupación" para tener tema de conversación a toda costa, que es lo que se ha hecho con este tema y lo que, lamentablemente, se hace con demasiadas cosas. Porque puedes. Puedes estar en tu casa tranquilamente juzgando a los demás como si fueras Dios y montando tu circo privado. Total, lo tienes a tu alcance, claro, pero ¿en qué lugar te deja eso?





Lo que sí tienes que hacer ante un caso de violencia

Ante un caso de violencia hay que denunciar e intentar frenarlo. Parece que no es un consejo muy valioso. Vamos a ir a más; ante un caso de violencia hay que denunciar e intentar frenarlo aunque no conozcas a la persona que lo está sufriendo. 

Lo que tienes que hacer es acudir a esa persona. Dependiendo de como sea su situación es probable que no obtengas la respuesta que quieres escuchar. Es probable que esa persona no pueda salir de esa situación, aunque parezca que esta es la opción fácil. Lo importante es no juzgar, no presionar, no convertirte en otro elemento de presión en la situación terrible que está viviendo. 

Acude a su familia y amigos. No, no hablo de echar en cara nada a nadie; hablo de indicar que crees haber visto indicios suficientes que te han hecho pensar que esta persona vive un problema en el que necesita ayuda.

      -NO DES LECCIONES porque probablemente ellos también lo han visto y lo están sufriendo.

      -NO SEAS INVASIVO porque estás hablando de la vida privada de los demás. 

   -NO SEAS MOLESTO porque si para ti esta persona es un extraño, para ellos es alguien importante que no quieren ver mal. 

    -OFRECE TU APOYO, NO TUS ÓRDENES porque conoces el caso desde fuera y no tienes detalles más que una serie de hechos que tú mismo has decidido enlazar. 

     -ACUDE A PROFESIONALES porque, si no estás satisfecho y consideras que no se está dando la respuesta correcta y no se le presta la ayuda necesaria, hay personas que se han formado en la materia y saben cómo actuar. No lo hagas público, no lo comentes, no lo hagas viral. ACTÚA Y DEJA EL MORBO DE LADO. 



3.6.16

la sociedad del acoso y cómo tocarme los cojones



Cualquiera que me conozca sabe que hay varios temas que me encienden mucho y el acoso es uno de ellos. Por supuesto diariamente vivimos, vemos y padecemos distintos tipos de acoso dependiendo de nuestra posición; a lo mejor nos ha acosado un jefe que quería echarnos, un hombre por la calle al que le hemos gustado físicamente o un compañero de clase por... bueno, porque es imbécil. 

El problema del acoso es que se sustenta en la cotidianidad para funcionar. No es acoso que, un día, un compañero te empuje, ni que un día tu jefe te de una mala contestación ni que un día un hombre te llame guapa por la calle. Eso son agresiones y, si bien claro que nos afectan, son efímeras y pasan. Les vemos fin. 

Pero resulta que tu compañero te empuja todos los días, que tu jefe te pone constantemente mala cara y que cada vez que sales a la calle tienes que aguantar los comentarios y miradas indiscretas de la gente a tu alrededor. Quizás estas agresiones vienen de personas distintas o quizás es siempre la misma, pero el caso es que la cotidianidad lo convierte el acoso.

El acoso es cotidiano porque lo permitimos y lo permitimos porque lo asociamos con la normalidad. ¿Cuantas veces habéis escuchado hablar de jefes déspotas, de "cómo son los niños" o de que "deberías estar agradecida porque la gente te piropee por la calle? Es normal así que entendemos que no es malo. Lo que ocurre es que el hecho de que algo sea normal no lo convierte en bueno. 





¿Por qué vivimos en la sociedad del acoso?

Lo cierto es que no lo sé. No me he formado en sociología, no he leído a gente que habla -y habla muy bien- sobre este tema y, por lo tanto, no estoy preparada para explicárselo a nadie. Lo que sí puedo hacer es animaros a pararos a pensar para que veáis los síntomas de esa sociedad del acoso en la que estamos inmersos. 



El acosador es lo de menos

El que da el golpe es el menos importante en la sociedad del acoso; en serio. De verdad que es así. Entiendo que te preguntes cómo puede ser que el que suelte la hostia sea el último mono dentro de ese proceso, pero es así, lamentablemente. Por eso hablamos de sociedad del acoso y no de sujetos anómalos que acosan.

Cuando te dan un golpe y tu protestas alguien a tu alrededor da una respuesta. Lo suyo es que regañe al que lo suelta. Como lo regaña y el golpe tiene un resultado negativo para el acosador este cesa en su actividad. El que se llevó la hostia sangra, sí, pero se ve fortalecido porque encuentra dentro de la masa el apoyo que busca; es parte de algo. 

Somos seres sociales y todos necesitamos sentirnos parte de algo y el que hace el comportamiento que se rechaza por el sistema lo hace más bajito, o lo hace de forma encubierta; convertimos un acto concreto en un crimen y lo castigamos. 




¿Pero qué es lo que pasa cuando el que suelta la hostia sale impune?

No hablo de que reciba alabanzas; eso también sería muy sencillo. Tendríamos al que suelta el golpe y a dos o a tres berreando a su favor pero eso se puede eliminar de una forma muy sencilla repitiendo el proceso anterior. Yo hablo de algo mucho más complejo, mortal y desgarrador; el silencio.

El silencio de los demás cuando alguien te ridiculiza en clase, el de otro trabajador cuando tu jefe te ataca, el de un grupo de señoras que observa cómo un tipo te agarra por la calle. Ese silencio. Puede, incluso, que mires a esa gente silenciosa a la cara y que les pidas ayuda. Pero no te responden.

Ese es el pegamento que impregna la sociedad del acoso; el silencio. La falta de denuncia de los iguales y los que están por encima, de los que deben protegerte. Hablo de ese profesor que pone los ojos en blanco cuando fulanito se queja por quinta vez en esta semana de que le han escupido y le han quitado el bocadillo. Hablo del policía que le dice a la víctima de una violanción que "ufff, es que denunciar es un lío y no vas a conseguir nada". 

No queremos a los débiles y, por eso, nos vamos con los fuertes. El muchacho que llora porque sus compañeros le rechazan es menospreciado a veces incluso por sus padres. La chica a la que violaron iba sola por una mala calle o bebió demasiado o estaba en malas compañías. Algunos lo dicen en alto, otros lo piensan de forma inconsciente, pero ahí está: una respuesta social que va en contra del que sufre. 

Existe, además, una respuesta social también ante los que denuncian: un para nada reducido grupo que corea activamente al acosador y que menosprecia a los que ponen voz al acosado. Nadie quiere, en un instituto, saber de un caso de acoso pero resulta que todos callan y que los docentes no se dieron cuenta y que nadie supo nada nunca. 

Un día un estudiante se suicida y todos nos llevamos las manos a la cabeza. Todos buscamos culpables; al chico que le empujaba, las medidas que tomó el centro, quién le insultaba por whatsapp. Necesitamos una cabeza de turco para limpiar nuestra culpa porque no puede ser que todo el mundo haya fallado. Pero es que eso es lo que ha ocurrido. 

Hemos criado a estudiantes sin ningún tipo de valores o, al menos, ninguno que les empuje a hablar con un profesor para que ponga fin a la situación de acoso que vive un compañero. Hemos contratado a un docente que o bien es incapaz de detectar comportamientos violentos en sus alumnos o bien ha optado por no decir nada cuando lo ha visto. Ha habido unos padres, unos hermanos y una familia que han estado demasiado ocupados para no ver cómo cambiaba la víctima del acoso. 

Ha habido un entorno que ha favorecido que se señale a alguien con el dedo y que se le maltrate. Ese entorno no ha tenido que reír ni que azuzar. Simplemente ha tenido que callar. 

¿En qué lado has estado tú?

17.5.16

De qué hablas cuando hablas de salud


¿Qué es salud?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué es salud? ¿Y tú me lo preguntas?
Salud... eres tú.





A la gente le interesa tu salud. Lo dice internet así que es verdad. O sea, tengo twitter y veo que ahí la gente le dice a otra gente cosas por su salud y para que estén sanotes y sean felices y vivan muchos años. A ver, imagino que es como cuando te lo dice tu madre, solo que es gente desconocida que no te quiere. Vamos, gente a la que le deberías dar igual. 

Es gente que normalmente no te ha hablado nunca ni te ha visto nunca. O que sí te ha visto, en tu instagram o en tu twitter y te recomienda, no sé, perder peso. Bueno, no sé no; sí, te recomienda perder peso. Ese es el tipo de salud que le interesa, porque no te menciona nada sobre beber alcohol o fumar o beber coca cola o no sé, algo así. 

Es curioso porque tampoco te han preguntado sobre tus análisis ni sobre tu estilo de vida concreto, ni si padeces algún tipo de enfermedad que te hace estar gordo o delgado o qué. Ellos ven una foto y te aconsejan cosas que tú no has preguntado. 

No siempre son hirientes. De hecho, esa gente suele ser amable e ir con buena intención. Lo que pasa es que la buena intención no se traduce siempre en buenas acciones, ni en buenas maneras y, cuando respondes se ofenden porque de verdad que no lo hacen pensando en herirte y consideran que deberías agradecer su interés. O eso dicen.

Esta no soy yo porque los análisis me han dado intolerancia a las patatas pero ojalá serlo.



¿De qué hablas -realmente- cuando hablas de salud?

Cuando uno es médico, psicólogo, nutricionista o cualquier cosa relacionada con la salud lo primero que le enseñan es que un primer vistazo no hace un diagnóstico y, por tanto, no hace un tratamiento. Te mandan análisis, hablan contigo y te conocen para determinar qué ocurre y qué es lo mejor para tratarte. Un buen profesional -lamentablemente y como en todo, no todo el mundo lo es- se toma la molestia de querer saber qué ocurre para intentar dar el tratamiento más efectivo. 

Cuando uno es mal profesional o imbécil considera que un primer vistazo es suficiente para emitir un diagnóstico y lo emite, vaya, porque puede. Y aconseja. Aconseja a alguien que adelgace o puede ser más osado e incluso especificar qué es lo que debe o no debe comer. Lo hace ahí, porque te sale del hornito, porque seguro que el otro quiere saberlo. Seguro que necesita un consejo aunque no te lo haya pedido. 

Cuando cuestionas la alimentación de alguien en base a una imagen estás cuestionando su vida entera, porque "algo debe de estar haciendo mal" y no se da cuenta. No se da cuenta de que sería más feliz estando delgado -o siendo de la manera que tú consideras- y aquí estás tú para iluminarle porque sabes hacer las cosas bien. Mientras que ella, o él, no. Es inepto, es tonto, es incapaz de ver lo bueno para si mismo.

Cuando hablas de salud estás hablando de eso, de lo inepto que ES (no te parece, sino que es) alguien. No te paras a preguntar qué come, ni si padece una enfermedad, ni si fuma o bebe, ni por el resultado de sus análisis (que es lo que determina si está bien o mal, realmente). Te paras a aconsejar  sobre algo que no te han preguntado porque consideras que tú sabes qué hacer mejor que esa persona.


La Universidad de Helechosilla de los Montes confirma que la gente delgada no va al McDonald.


No sé si os dais cuenta de lo loquísimo que es eso; que tú te aproximes a un desconocido y le digas que tú sabes hacerlo mejor. ¡Que a lo mejor lo haces! En serio, a lo mejor tu dieta es más equilibrada y sabes cómo cuidarte mejor. Pero es que a ti no te interesa averiguarlo, te interesa decirle a alguien qué es lo que debe hacer. 

Es un ejercicio de ego un tanto molesto. Es como si alguien se te acerca y te dice que qué enfermedad tienes para que tengas ese desastre de cara, con esa nariz desorbitada. 

A ti no te interesa la salud de las personas que no conoces. De hecho, no paras a decirle a la gente que fuma en la puerta de un bar que deje de hacerlo, ¿te imaginas la situación? Probablemente te mandarían a la mierda porque ya saben que el tabaco es malo, pero deciden fumar. Igual que el que se pasa de copas sabe que el alcohol no te reporta nada bueno. 

Lo sorprendente es que no solemos atrevernos a decirle a un desconocido que no fume o que no beba porque no consideramos que sea algo de nuestra incumbencia. Incluso puede que fumemos y bebamos, dos cosas que no tienen nada bueno para la salud. En ese caso piensas que tu salud no debe ser asunto de nadie.


Nada justifica esta foto pero es que me ha dado mucha grima


Pero no toda persona gorda u obesa lo es por comer mal, hay montones de factores que se traducen en eso. Lo que pasa es que no deberían importarte cuales sean. Igual que hay personas delgadas que comen muy mal, pero no se te ocurre decirles nada. En serio: ni aunque se harte a donuts, ni aunque solo se alimente de panceta. Simplemente no es cosa tuya. 

Volvemos a lo mismo; cuando hablas de salud no hablas de salud. Cuando dices hablar de salud no te has molestado en preguntar nada a esa persona, simplemente has soltado un dardo que lleva implícito un mensaje tan claro como que su blanco no sabe controlar su vida, que necesita que alguien le aconseje y te has excusado en su peso porque es lo que tenías más a mano. Es un ejercicio de ego que quieres disfrazar de otra cosa porque necesitas una excusa para ser invasivo sobre aspectos que todos sabemos -incluso tú- que no te afectan y que, por tanto, no son cosa tuya. 


De esto es de lo que hablas cuando hablas de salud. Lo triste es que sea yo la que tiene que decírtelo.